Admirante y orgullosa emigrante

tu contenido


Hace poco tiempo una persona hizo que me diera cuenta que para mí el tiempo se detuvo cuando me convertí en emigrante, una realidad un poco cruel pero que vale la pena.

Al adquirir este calificativo, lo que pasa a diario les mantiene con expectativa de lo que se encontrará, una explosión de ideas en conjunto con la experiencia. Es decir, el punto más importante es no dejar de sorprenderse ni dejar de admirar lo cotidiano que en primer momento contemplaste e impactó.

Por mi parte pienso en Santiago y escucho de fondo un pop electrónico inundando sus calles. Asimismo, gente sin expresión, personas impulsivas y con dolor, dolor de sus antepasados, de la historia que cargan en sus espaldas. Gente que celebra su independencia pero que más del 50% del país lo maneja España; ¿contradictorio no?, contradictorio como ellos mismos.

Al final creo que me costará más de lo que pensé adaptarme a esta "maravilla latinoamericana", llena de excesos, de frialdad y de individuos que se enteran de lo que quieren hacer con sus vidas después de los 30. Y es que aún se me hace difícil caminar por la calle sin estar inquieta por quién me pudiera seguir, es algo que de dónde vengo se siente a cada segundo.


Nos marcaron de una manera ingeniosa, de una manera brillante y es así como los emigrantes tenemos el deber de ser un ejemplo y enseñarle a nuestra gente que se puede ser mejor. Mientras tanto se seguirán inundando mis días de pop electrónico y personas exuberantes, de las que ya les contaré... ¿Y, tú, de qué quieres inundarte cada día?