A 204 años del título más importante de nuestra historia

Unknown

Simón Bolívar era un hombre de temple y grandes convicciones, su insaciable sed de buscar la suelta de Sudamérica lo llevó a obtener el título de Libertador, ese que describió como el más glorioso, satisfactorio e incomparable. El 14 de octubre de 1813, en la Iglesia de San Francisco de Caracas, se alzó con este reconocimiento tras culminar las acciones militares.  


El año 1813 pintaba bien para los patriotas, aquellos hispanoamericanos con el norte de conseguir la libertad de países que se encontraban bajo el asedio español. El primer paso se había dado, pues la Campaña Admirable permitió la emancipación del occidente de Venezuela, al igual que la de la ciudad de Cúcuta, capital del actual departamento de Santander de Colombia.

La marcha de Bolívar por el continente se hizo imparable debido a su capacidad de planificación y estrategia, pese a que su formación en la milicia fue muy breve. Unos meses antes fue nombrado como presidente de Venezuela, cuyo período comenzó el 7 de agosto de 1813 y finalizó el 17 de diciembre de 1819, casualmente la misma fecha de su muerte, 11 años después.


Actualmente, dos siglos más tarde, todavía le rinden tributo al “hombre de las dificultades”, como se hizo llamar a sí mismo por la cantidad de obstáculos que tuvo que superar. Incluso, muchos venezolanos en su nombre luchan por una mejor nación, de la cual han heredado su perseverancia y rutina, siendo esto una doble moral.

"Nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo a un mismo ciudadano en el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él a mandarlo, de donde se originan la usurpación y la tiranía", estas fueron sus atinadas palabras para hacer una reflexión acerca del adiestramiento del que suelen ser víctimas los Estados hasta 200 años luego de conquistar sus independencias.