Cruz-Diez: años, colores y éxitos

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El talento va ligado a la voluntad de cada ser humano, ese que te puede llevar a la cima. Hace 94 años nació en Caracas un grande que terminaría por llevarse los más fuertes aplausos; para ser exactos el 17 de agosto de 1923 llegó al mundo Carlos Cruz-Diez, quien impresiona tanto dentro como fuera de los museos, convirtiéndose así en unos de los máximos representantes del arte óptico.


Su vida se resume en la de un joven que creció en la parroquia capitalina La Pastora, tiempo en el que comenzó a interesarse por su eterno amor: la pintura. Su padre tenía una pequeña fábrica de botellas de gaseosas, entonces fue allí donde descubrió aquella fascinación por el color, debido al resplandor del sol que se fijaba en los envases y que, de una u otra forma, delataba magia.  

El venezolano ha integrado su capacidad en el espacio urbano y en la moda, pues de eso se trata un verdadero artista, alguien capaz de llegar hasta donde otros decían que no se podía. Esto lo ha hecho merecedor de 16 galardones, entre ellos destaca la parisina Legión de Honor en 2012, distinción creada siglos atrás por Napoleón I de Francia.

Actualmente, sin quererlo su obra Cromointerferencia de color aditivo se convirtió en el lugar de las despedidas. Las lágrimas dicen presente en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía “Simón Bolívar”; mientras los compatriotas, ruedan sus maletas llenas de toda una vida, sobre ese mural de colores que es sinónimo de acontecimientos que señalan a una complicada situación económica, política y social.

“El arte es el más bello, más eficaz y más noble medio de comunicación que el hombre ha inventado”, pues incluso a través de la simplicidad de las cosas se puede decir más que con palabras. Esta frase dicha por el maestro Cruz-Diez resume la importancia de la expresión del alma que merece ser escuchada.