Legado de Bolívar colma las calles venezolanas

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Un 24 de julio parece un día común en el resto del mundo, pero en buena parte Suramérica es de fiesta nacional por el nacimiento de Simón Bolívar, un hombre de grandes convicciones y amante de la justicia. Su legado se mantiene vigente con el pasar del tiempo, pues así como lo hacen actualmente sus compatriotas, soñaba con un país cuyo sinónimo fuese: libertad.
El calendario indicaba el año 1783, cuando en Caracas nació un pequeño que luego se convertiría en Libertador, y no sólo de su tierra porque también contribuyó a inspirar y concretar de manera decisiva la independencia de Bolivia, Colombia, Ecuador, Panamá y la reorganización de Perú. En su niñez quedó huérfano, aunque esto no fue impedimento para luchar por sus ideales.

“Juro por el Dios de mis padres, juro por mi patria, juro por mi honor, que no daré tranquilidad a mi alma, ni descanso a mi brazo, hasta no ver rotas las cadenas que oprimen a mi pueblo”, es una de sus frases más célebres dicha en el Monte Sacro, la cual vuelve a la palestra años después porque hoy en día, en medio de protestas antigubernamentales, la población venezolana se sustenta en estas palabras aclamando un nuevo amanecer.  

Es reconocido por su apego a la moral y por ser portavoz de la educación, por lo que son sus principales exposiciones el Manifiesto de Cartagena, la Carta de Jamaica y el Discurso de Angostura. Su figura y pensamiento han sido evocados en América Latina con fines políticos, originando así la corriente del bolivarianismo para rendir tributo a este héroe.

La palabra “Libertador” parece estar de moda, sin embargo está de boca en boca con la intención de seguir un ejemplo. En las calles, las camisetas emulan el uniforme de Bolívar durante sus batallas porque así como él, a diario están preparados para enfrentar cada uno de los obstáculos que pretenden ser un freno a la democracia.