El teatro, género literario y reflejo social

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En general, con el pasar de los años se ha hablado de la importancia que tiene el teatro, como parte de los géneros literarios y su relación estrecha con la representación de situaciones ante un público. Se puede definir como una forma de expresión del hombre, que se desprende del arte, para reflejar a la sociedad.
Diversos autores de distintas épocas han tratado de aproximarse o darle significado al teatro por medio de conceptos. Una de las acertadas es la del dramaturgo estadounidense, Arthur Miller, quien planteó al teatro como un arte que no podía desaparecer porque a través de él la humanidad se veía a sí misma. De allí la importancia de estudiar este género, porque desde sus inicios fue un método de expresión de la realidad.

El origen del teatro se remonta a los tiempos prehistóricos, donde el individuo comenzaba a realizar rituales mágicos relacionados con la caza, la recolección de alimentos y la representación de las llamadas pinturas rupestres. Luego, con la llegada de nuevas manifestaciones como la música y la danza, este rindió culto a los dioses por medio del arte pero en forma más rudimentaria. Desde sus inicios, este género ha estado dotado de un sentido sagrado en cada una de las civilizaciones hasta llegar a la modernidad.

Cabe destacar que tuvo sus primeras apariciones en Grecia, entre los siglos V y VI a.C. Los atenienses celebraban las ceremonias en honor a Dionisio (Dios del Vino y de la Vegetación), cultos que evolucionaron hacia el teatro, constituyendo uno de los grandes logros culturales de los griegos. Lo cierto es que fue muy importante para la civilización y en cada una de sus ciudades era obligatoria la existencia de los sitios para la contemplación en su máxima expresión.

El teatro puede ser trágico, cómico o dramático, dependiendo de su representación. En el primero, la obra produce en el espectador asombro, suspenso, compasión y le presenta a la audiencia un final inminentemente orientado al desastre; el segundo refleja la vida desde un punto de vista alegre y hasta caricaturesco, dándole al espectador su tan esperado final feliz, donde los personajes cumplen sus anhelos por medio de su motivación a lo largo de la trama; el dramático brinda manifestaciones extensas, en las que se mezclan elementos fatales y burlescos, propiciando un desenlace inesperado.

El ser humano y sus emociones pueden cobrar vida a través de la dramaturgia y su ejecución, evocando los altibajos de la cotidianidad para crear empatía y generar identificación en la audiencia, pues el teatro constituye un todo del que se desprenden distintos elementos que le dan un sentido.

En síntesis, como lo expresó el español Federico García Lorca “el teatro es poesía que se sale del libro para hacerse humana”

Con esta frase se puede deducir que la verdadera esencia de este arte es ofrecer un espacio a la humanidad para expresar sus anhelos, frustraciones, alegrías e ideales.