Señora de Hierro

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Voy a plasmar en mi escritura un insigne y glorioso relato que depende del significado que tú puedas entender de una mujer como yo la llame y la llamaré siempre la Señora de Hierro.


Retrocederé en el tiempo hace 50 años atrás, vengo de una familia muy humilde y fue en ese tiempo que conocí a esta gran y maravillosa mujer, en ella vi la bondad hacia los seres más necesitados y maltratados por las desidias de la vida. Y desde entonces nunca he dejado de admirar, valorar y recordarla al pasar de los años. Fue esta gran  mujer que marco cada día con fuerza y esperanza para siempre, y lleno de lucha, pensamientos hermosos y positivos en mi vida. En ella yo plasme a una mujer excelente llena de entereza, su lucha era constante, para ella no existía una noche larga y sus días demasiado cortos, pues su fortaleza la hacía cada día más grande.

Yo la caractericé siempre como una mujer honrada, honesta, e integra y muy sencilla de un buen corazón generoso, ella estaba preparada espiritualmente de pura bondad. Su caridad hacia los demás la hizo grande porque nunca miraba hacia atrás siempre adelante, tenía una esperanza para los pobres, los débiles, humildes y los más necesitados.

Es una madre ejemplar, es única, es como el eje que movía a toda la familia y a todas las personas en su entorno y en todo su alrededor, esta mujer marco un papel muy importante en mi vida ella fue mi ejemplo para lograr una meta y llegar a ser alguien para mis hijos y seguir sus enseñanzas que me fueron nutriendo poco a poco en el tiempo de mi adolescencia. Yo siempre la mantuve en mi mente y en mis recuerdos, yo vi en ella algo especial que me hizo cambiar mis ideas negativas hacia lo positivo, y si mi mente no me falla, esta mujer tenía una fortaleza de hierro con su carácter fuerte y esa inquietud de trabajo y superación para comunicarlo a las personas y sobre todo a sus hijos. Nunca vi a esta señora en años pasados y para ese entonces, insegura de los trabajos que se forjaba con ahínco, para mí era algo prometedor, siempre fuerte, segura de las cosas que iniciaba para cada uno de sus logros.

Quizás ahora no se acuerda de tantas cosas bellas que hizo en su vida con personas necesitadas como yo, porque mi educación y mi aprendizaje eran de muy poco alcance, pero si pude copiar en mi mente todo lo esencial para poder levantarme y seguir adelante con ese deseo de superación y asemejando a la señora de hierro, como yo la idealicé en mis recuerdos.

Mujer abnegada como madre, esposa y una excelente hija con un gran corazón.  una capacidad tan grande y maravillosa para entender a las personas, que a ella llegaban buscando, tocando su puerta, pidiendo saciar un poco sus necesidades y sufrimientos para sus familias, una de las cosas esenciales en esa mujer, era su sonrisa tan maravillosa que se reflejaba a flor de piel y la serenidad que la caracterizaba como toda una dama de  buenos principios, yo nunca vi a esta gran mujer dejar que se le escapara una sola lagrima de sus ojos, era la fuerza con la que se sostenía y soportaba algunos malos acontecimientos de su vida.

Con respecto a sus hijos, no había una noche que ella no estuviera acobijándolos mientras dormían, bendiciéndolos, cuidándolos y velando sus sueño con su inseparable compañero el rosario.  Una mujer religiosa y muy cristiana.

Por todo esto y mientras dios me de vida la recordare y la dejare en mis memorias escritas para que mis hijos la den a conocer a mis nietos y siempre la lleven en sus corazones como yo la recordare siempre por sus conocimientos y valores, la llevare en mi mente por el resto de mi vida, Y esta será y no dejara de ser nunca LA SEÑORA  HIERRO.                       
        SAIDA
“Una excelente mujer”