4 cosas que no sabías de la Semana Santa

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Estamos en la Semana Mayor y las tradiciones se dejan notar. El consumo de pescado prevalece, dejando a un lado la carne y el pollo, al menos el jueves y viernes “santo”; las procesiones como símbolo público de fe y una serie de interrogantes por saber que te dejamos a continuación:

¿Por qué comemos pescado en Semana Santa?

La realidad es que se trata de simple simbolismo. En el pasado era mucho más económico comer pescado que carne es por eso que se dio esta figura, pero nada tiene que ver con el “pecado” o “cuerpo de Jesús”. Todo depende de los símbolos que una sociedad le da a sus creencias. Sin embargo, aunque en ninguna parte dice que no se puede comer carne, tradicionalmente los cristianos la evitan porque ingerir productos derivados de animales (leche, huevos, mantequilla, etc.), equivale una ofensa a Jesús y su sacrificio de dar la vida por los creyentes.

¿Sabías que…?

Antes podías pagar para tener permiso de comer carne durante la Semana Santa, se llamaba la “bula” y consistía en ir a la iglesia y pagar una cantidad predeterminada para estar exento de la prohibición. 

¿Por qué cada año se celebra en una fecha distinta?

La razón verdadera es que en el año 325, en una reunión de la iglesia en Nicea se estableció que la Pascua de Resurrección se celebraría el primer domingo después de la primera luna que sigue al equinoccio de primavera. Por lo tanto, una vez pasado el equinoccio de primavera (el día 21 de marzo), el primer día de luna llena es el día de Pascua de Resurrección.

¿Sabías que…?

El viernes que sigue a la primera luna llena que aparece tras el equinoccio de primavera es el Viernes Santo. El cálculo para establecer las fechas de la Semana Santa tiene como base los fenómenos astronómicos, a pesar de que los cuerpos celestes conocidos son cíclicos, a menudo el tiempo en que tarda en llegar a un punto determinado es diferente de un año a otro.

¿De dónde viene el Indulto de un preso?

En realidad se debe a un supuesto milagro acaecido en la Málaga del año 1759, mientras estaba siendo azotada por una epidemia. Según cuenta la leyenda, en ese año, unos presos pidieron sacar uno de los pasos y al recibir un no como respuesta, decidieron amotinarse y escapar, llevar la imagen y volver a la cárcel al finalizar la procesión. Tras aquel evento se dice que la epidemia desapareció y de ahí nace la tradición.

¿Para qué son las Procesiones?

La participación en una procesión significa un homenaje y un reconocimiento público a Jesús, a  la Virgen o a los santos que son portados.

Está ligado a un motivo penitencial: los penitentes procesionan para limpiar sus pecados y mostrar públicamente su arrepentimiento.

Las luces que portan muestran que caminan hacia la luz. Es considerada una de las más sublimes manifestaciones externas y públicas con las que se pide mejorar o limpiar algo. Las calles se convierten en una iglesia, de ahí el engalanamiento de las casas, el adorno de los balcones y el silencio que recorre cada uno de los rincones de la Semana Mayor.