Leo: Arrogancia sin maldad

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¿Alguien te ha deslumbrado con una sonrisa fascinante? Es que has visto a uno de los grandes felinos, Leo. No es nada excepcional en ellos el despliegue simultáneo de su arrogante orgullo y de su espíritu juguetón; por eso se salen con la suya. Si al contrario, es uno de los ejemplares tranquilos y silenciosos no te dejes engañar por su suavidad, si le acaricias a contrapelo ya verás cómo vuelan las chispas.

A  continuación disfrutará de una descripción general de este signo del zodiaco inspirada en Linda Goodman y aplicada a un adulto joven, venezolano, quien sabe que cada detalle o característica le pertenece sin duda alguna… Sí, eres tú y acá lo podrás descubrir.

Esa característica melena que sueles apartar de tu cara y mirada ociosamente engañosa, es clave en ti. Caminas erguido y orgulloso con un suave deslizamiento. Es inevitable notar tu aire de mando con ese porte majestuoso, porque como buen Leo miras con desdén a todos los simples mortales que están por debajo de ti. Es raro cuando hablas de prisa, corres o, incluso, que camines con rapidez. En un grupo, prefieres ser el centro de la atención, ya sea con tus acciones y afirmaciones dramáticas o haciéndote el desapercibido para que te pregunten… ¿Qué te pasa?

A este hombre podrás encontrarlo gozando de la ardiente luz del sol y también pronunciando floridos discursos, pero nunca en la soledad del desierto. Lo más probable será que esté en un escenario o frente a un círculo de amigos y familiares en adoración. No tiene problemas en derrochar el dinero, pero no su fragancia en el aire. Como buen Leo, siempre tendrá público.

Así eres, en síntesis. El secreto para hacerte caer en la trampa es convertirse en tu público… ¿Cierto? Además sucumbes felizmente a las deliciosas agonías del amor, si saben adorarte, halagarte y respetarte. No haces más que representar el papel de un alma mansa, aunque por debajo de tus modales corteses arden las brasas de una orgullosa dignidad y vanidad que en cualquier momento pueden convertirse en llamas para quemar a esa personita que piense que está manejándote.

La vanidad es tu talón de Aquiles. Para ti, la adulación es un estimulante, la falta de respeto te pone ciego de furia y, ambos extremos te hacen incapaz de formular un juicio equilibrado. En la mayoría de los casos un reconocimiento a tu intelecto te ruboriza tanto como un elogio a tu apariencia. Leo no puede dejar de sentirse superior y de comportarse de manera teatral, de vez en cuando. Tú, no eres la excepción y lo sabes. Nunca pasarás sin dejar huella.

Tienes apetitos insaciables y eres tan orgulloso como un pavo real. Exhibes una enorme necesidad de mandar y de ser amado por aquellos a quienes mandas, así sea a tu sutil manera. Le temes secretamente al fracaso y el ridículo. Es una constante tortura interna, y la verdadera fuente de tu vanidad y dignidad exagerada. Sin embargo, como buen Leo no conoces el miedo, aprendes que la magnífica fuerza y el valor han estado presentes en ti durante todo el tiempo.

En todo tu cuerpo no tienes ni una granito de maldad. Es posible que despidas tremendas nubes de vapor, pero la maldad no entra en tu estructura y no eres capaz de actuar con auténtica crueldad a menos que tenga una influencia muy negativa. Aunque siempre debes sentirte en un trono para que estés feliz, porque si no tu gigantesco ego será imposible de curar; quizás esto sea indicio del éxito que tendrás.

Estarías feliz en Texas, las Vegas o Hollywood, porque te gusta volar alto y resolver lo que te está estropeado la vida. Eres la vida de muchas fiestas, sin caer en lo bufón. Pese a las apariencias, no hay nada de campechano en tu naturaleza Leo. Sabes lo que quieres y que puedes conseguirlo para conservarlo.

Para ti la vida sin amor es como un cheque sin fondos. Cuando el romance se extingue, el sol deja de brillar. Por lo tanto, los lujos y que todo sea de primera es lo que te encanta, cero privarte de diversiones y placeres. Tienes ego suficiente para estimularte solo, por eso es extraño que suelas pedir consejos. Uno busca consejo en los que están por encima, y… ¿Quién está por encima de algún Leo, verdad?

Eres cortes y caballero, tierno y sentimentalmente afectuoso, por lo tanto una mezcla de velas encendidas y una música suave hacen que florezca el amor en ti. Definitivamente la adoración es lo tuyo, por lo que escatimar en gastos es imposible para ti. Para que alguien se resista a tus detalles debe tener un Corazón de piedra y al caer en tus garras empiezan las complicaciones con tus celos… ¿o no? Tu pareja te pertenece en cuerpo, alma y mente. Le dices qué ponerse, cómo peinarse y hasta la forma en la que debe organizar su día.

Eres de los que quiere saber por qué tu amad@ tarda “tanto” en llegar, con quién se encontró en el camino, qué habló y hasta es posible que te enfurezcas si l@ encuentras con los ojos fijos pensando y no te dice en quién. Al fin y al cabo, bien podría estar pensando en otr@. Es increíble la fuerza que puede alcanzar tu temperamento impulsivo cuando alguien te encanta te encanta. Sin embargo, es normal que pases tiempo en rupturas y reconciliaciones.

Cuando tienes visita en tu casa las haces sentir en un PALACIO REAL. Rodeas a tus invitados con gran abundancia de la más exquisita comida y buena música, lo que deja ver que no eres de apoyarte en otros, sino que prefieres que se apoyen en ti. Me a pensar que sentir una responsabilidad con los “débiles” y los “desvalidos” te fascina, porque rechazar ayuda es lo tuyo.

Te encanta dar consejos gratuitos. Eres especial para decirles (con cierto aire de superioridad y condescendencia) a las personas, cuál es la forma exacta en que deberían ordenar su vida. Lástima que no puedas arreglar tus propios asuntos con la misma facilidad y elegancia. Sin embargo, respetas la prudencia.

Te enorgullece pensar que eres la persona que rige a todas las demás, aunque en realidad no sea así. Estar a la moda te hace sentir realmente cómodo, por lo que no es casual que te enferme la oscuridad y el aburrimiento. Lo introvertido no es lo tuyo aunque así parezca a simple vista, a menos que así lo desees, aunque no dejas a un lado tu regio derecho a dominar sobre amigos y familiares.

Rara vez haces algo a medías. Te tomas las cosas con calma, pero sin eludir jamás tu deber que llevas a cabo con esa creatividad y originalidad que te representa, por lo que verte con llamativas corbatas o estilo de ropa no es para nada fuera de lo normal. Tu indumentaria es despampanante, adecuada a tu colorida personalidad.

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