Bondage: el erotismo de las cuerdas

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Muchas personas solo utilizan las cuerdas para amarrar objetos que necesitan guardar o guindar, pero... ¿Alguna vez pensaste en utilizarlas para tu placer sexual o el de tu pareja? 



El Bondage, es una práctica sexual que ha ido ganando popularidad al pasar de los años y que sus orígenes remontan de una antigua práctica japonesa del castigo samurái llamada Shibari, donde se inmovilizaba el cuerpo del enemigo mediante ataduras elaboradas utilizando cuerdas.

En la actualidad forma parte del conjunto de prácticas sexuales: Bondage y Disciplina; Dominación y Sumisión; Sadismo y Masoquismo (BDSM). Donde se encuentran dos tipos de roles, el del dominante (El amo) y el del sumiso (El esclavo).

Para realizar o iniciarse en el Bondage debemos tomar en cuenta que es una práctica consensuada entre los participantes o la pareja, es decir, que tanto el/la que vaya a llevar a cabo el rol del dominante como del sumiso deben estar de acuerdo para prepararse mentalmente. Si una persona ata a su pareja sin consentimiento, el atado podría sentirse obligado o abusado, por lo que probablemente la experiencia pase de ser erótica a terrorífica.
Y por ningún motivo debe ponerse en peligro al rol sumiso, como por ejemplo colocándole la cuerda en el cuello.

El placer de realizar esta práctica está en la experimentación y actuación de los roles. Al dominante le proporcionará placer tener el control total o parcial del cuerpo del sumiso dependiendo de cuantas partes del cuerpo inmovilice. Y el rol sumiso, será excitado por el roce de las cuerdas en las zonas erógenas de su cuerpo. Además el mismo contexto donde su cuerpo inmovilizado está totalmente sensible e indefenso a los besos o mordidas (Suaves), las caricias, los azotes (¡Suaves también!) y la penetración.

Para inmovilizar al rol sumiso se pueden utilizar no solo cuerdas, sino también telas, esposas, corbatas, cadenas y cualquier material que permita realizar ataduras sin que causen dolor, incomodidad o heridas en la piel. A su vez puedes agregar una venda para los ojos o mordazas para incrementar la sensibilidad del cuerpo privándolo del sentido de la vista o la capacidad del habla.

El/La dominante incluso puede utilizar plumas, sus labios y la punta de los dedos o uñas (Si eres mujer), para rozar el cuerpo inmóvil del sumiso/a y causarle placer. Sus gemidos te excitarán en gran medida… (Ustedes entienden).

Anímate a experimentar con tu pareja, comiencen solo atando sus manos o sus pies, y si les agrada pues vayan incrementando las ataduras. Recuerden que las prácticas eróticas siempre deben causar placer a ambas partes, tener el rol sumiso, no es sinónimo de privarse de placer, por el contrario, es recibir placer.


Consejo del día: Evita la rutina, sobre todo en la cama, es una enemiga.


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